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Con ganas de escribir, parte 1

Hacía mucho tiempo que no me animaba a escribir nada, ni por acá, ni en papel ni en ninguna parte, supongo que trabajar todo el día detrás de una pantalla efectivamente cansa, pero ahora me animé y bueno, aquí vamos:

No quiero escribir para nadie hoy, sólo para mi. Quiero dejar un registro del 11 de febrero de 2013, de lo bien que anda todo, de lo genial que es poder finalmente disfrutar de lo que se hace cuando se hace con ganas y motivación. Dejar un registro de como todo y nada cambia en 365 días; para muchos sólo un momento, para otros en cambio, una eternidad dependiendo cual sea el fin que se quiera alcanzar.

De como cuando la magia se crea, siempre está, independiente tiempos y distancias. De como cuando uno quiere, puede o al menos tiene toda la fe de creer. De como las cosas o personas que siempre estuvieron ahí, dependiendo la circunstancias, cobran una relevancia enorme y de como me he dejado sorprender por otras personas que agradablemente se han mostrado y portado espectacular conmigo.

De disfrutar vacaciones y momentos con la gente que siempre ha estado, está y estará sin nunca pedir nada a cambio. De conectar con personas y momentos absolutamente distintos a todo lo que conocí, y de estar orgulloso de manera anónima de que la gente sea ganadora en sus propios caminos.

No quiero escribir un post con sentimentalismo barato del corte “los quiero a todos, gracias por estar ahí” porque independiente si refleja o no mi sentir, no es mi estilo.

Sin embargo quiero dar las gracias. Gracias a los que se han tomado unos whiskys de más este año compartiendo un cuento o aventura nocturna. Gracias a las que nunca dijeron ‘no’ cuando se les pidió ayuda en el trabajo. Gracias a los que escucharon, a quienes quizá yo nunca escuché cuando lo necesitaron, se agradece el cachetazo.

Pero más que nada, y como mis amigos sabrán, a una en especial. Darte las gracias a ti por enseñarme a mirar las cosas desde otro lado. Mostrarme que hay más en el mundo que Jaime Sainte-Marie y esa parada ‘no quiero a nadie y tampoco me interesa que me quieran’. Me mostraste de una manera absolutamente sorprendente de lo que yo mismo soy capaz, de que si le pongo suficientes ganas, energía, tiempo y corazón a algo, soy (y somos todos) capaz de cambiar el mundo que me rodea.

Sin darte cuenta me estás haciendo dar pasos gigantes en mi vida que debería haber tomado hace más tiempo, atreverme a cambiar lugares de comodidad por incertidumbre. A perder el amado control para dejarme sorprender.

Nacimos en lugares equivocados, pero en el tiempo perfecto. Nos conocimos en el tiempo perfecto y nos entendimos en perfecto tiempo. Disfruté cada momento que se nos dio, e incluso inventamos momentos que no estaban destinados a existir. Eso es magia. Nosotros la creamos.

¿El futuro? No lo conozco ni pretendo hacerlo. Nosotros lo creamos para nosotros. A mis amigos les digo que siempre vamos a estar, ya sea en quebradas llenas de espinas, corriendo de los perros o en sectas a media tarde. Nos vemos el viernes.

Al resto le digo que estén expectantes, que nunca dejen pasar la oportunidad de conocer a alguien nuevo, nunca sabrás de cosas nuevas si no se atreven a conocer, fallar y levantarse de nuevo.

Por último, a ti no tengo nada que decirte que no te haya dicho. No se como vamos a hacer, pero si se que lo vamos a lograr. Antes que nos demos cuenta vamos a estar nuevamente viendo la cursi puesta de sol con nuestro misil de cerveza.

Así Que Agarra Tu Maleta
El Bulto (roncador), Los Motetes
El Equipaje, Tu Valija
La Mochila Con Todos Tus Juguetes

¡Dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo!

Lo mejor está por venir. Siempre.

31 de diciembre

No sé de que se trata el post de hoy, pero un saludo de año nuevo no es.

Creo que a estas alturas del partido deberíamos empezar a valorar los merecimientos más que los deseos.

Si usted es una persona buena, que hace las cosas con buenas intenciones, que siempre está ahí, sepa que las cosas buenas le van a pasar más pronto que tarde.

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Por otro lado, si usted es un hijo de perra mal nacido, ladrón y come guaguas, al principio lo va a pasar la raja, pero cual tortilla de arroz de la abuela, todo se le dará vuelta al final.

Por favor, entienda que el tema no es textual, porque hay algunos que creen ‘si he sido un jote todo el 2012… me jotearán a mi?. No; es más del tipo ‘si he sido un c#liado todo el 2012, bueno, aplique el verbo en primera persona para el año que viene.

Ya sabe, si usted ha sido un buen chato, amigo de sus amigos, que riega las plantas y que a veces contesta una encuesta en la calle, la vida lo premiará si o si. Por el contrario, bueno, compre rodilleras.

Un abrazo para todos, disfruten lo que queda del 2012 y hoy antes de dormir, ponga un pie en el suelo y duerma anclado.

Placeres simple de la vida moderna

Digamos que la gente trabaja para poder (sobre)vivir de manera cómoda y, si el mundo lo permite, darse uno que otro gusto o los llamados ‘placeres’ verdad? Bueno, para los que tenemos menos lucas en el bolsillo, hemos tenido que acostumbrarnos a gozar de las cosas simples de la vida, lo que no quiere decir que sean menos placenteras. Aquí les dejo mis placeres diarios, esas activiades poco glamorosas que durante un segundo nos hacen sentir en las nubes… 1,2,3 GO!

Cortarse las uñas: Lo dije, es una de las cosas con menos glamour, e incluso si se llega a encontrar con residuos ajenos llega a ser asqueroso, pero con una mano en la cuchara: ¿No es la raja el momento en que esa incómoda garra del dedo chico del pie, que nos hace daño cuando vamos caminando por la calle, abandona de manera temporal nuestro malogrado cuerpo?

Sonarse: Invierno, lluvia, resfrío y todos habdando adsí. Obvio que además de la agradable tos de la noche vienen los compañeros estornudos y unos que jamás fallan: Los famosos mocos, loros o como sea que les llamen. Entonces señor lector, dígame una cosa ¿No son sencillamente grandiosos esos 2 o 3 segundos post-sonarse donde nuestras fosas nasales se encuentran despejadas y sentimos como si la frescura del Polo Norte entraran directo a nuestro cerebro, sin un Halls de por medio?

Ducharse después de hacer deporte: Osea, voy a suponer que después de hacer deporte, porque los pulmones oxigenados producto de actividad física no son mucho mi fuerte, a pesar que ahora último estoy tratando de ponerle color, pero eso es otro tema. Es tan espectacular sacarse la

“Mira mamá, la piel de una anaconda!… Oh, wait”

mugre del cuerpo mientras el agua nos recorre cual caída de agua recibe la vertiente de río, que al terminar la experiencia nos sentimos como nuevos. Sólo se me ocurre que es como cuando las serpientes dejan su piel que parece condón por una nueva. ¡Un aplauso para la sabia naturaleza!

Ir al baño con ganas: Saliste a comer, abusaste del cheque de restaurante o del tenedor libre, además le pusiste weno al postre y el perla le sumó un café. Minutos después sucede lo impensado: un cosquilleo en la panza (no, no es una canción de Arjona) pero no de amor, si no que de algo parecido, dolor (</3) y para peor cachai que el baño del lugar no tiene pestillo y que falta un buen rato pa llegar a la pega o casa. Minutos de infierno que sólo son recompesados en ese momentos de inflexión en nuestras vidas, donde el tiempo se detiene y bajamos kilos que ni el mejor cirujano nos podría quitar tan rápido. Después caminamos con la sensanción de flotar sobre el piso. Mágico.

Escuchar nuestra canción favorita en la radio: Si sé que estamos en el 2012, que hay mp3, teléfonos, discman (?), streaming y cuanta cháchara para escuchar nuestra música, pero hay algo que es impagable: Saber que, al igual que tu, hay miles de pelotudos escuchando esa canción al mismo tiempo, con la misma interferencia producto de la mala repeción de la señal. Es ahí cuando nos damos cuenta ‘Que tremenda la tecnología como conecta a la gente, y pensar que esto pasa por el aire!’ (Bueno, quizá no lo piensan, pero es tiempo de reflexionar al respecto)

Salir a dar una vuelta en el Ferrari a 180 km/h por la costanera: Que? ustedes no lo hacen?

Ver minas ricas en la calle: No sé si para las mujeres será igual, pero caminar en primavera y ver una mina con un vestido, bien arreglada y bonita caminando por la calle es casi tan maravilloso como encontrarse 10 lucas. Mmm, Ok, las 10 lucas son mejores, es que agrada la vista ver un espectáculo así, son unos minutos donde todos nuestros problemas desaparecen, el mundo se pinta de

‘Bemga mi prinzezitààààh a los vrasos de su bellakitòòò”

colores y mariposas, a ella le salen rayos de luz de dudosos lugares y hasta suena música de fondo. Lástima que todo se interrumpe cuando cachai o que está conversando con un gremblin que es su mejor amiga o que pololea con el hipster-picado-a-alternativo-pero-que-en-verdad-es-un-pokemon-2.0 que está en la esquina o con ese cuma que le chupa hasta la garganta con el beso que le chanta en la jeta cuando la saluda.

En fin, quizá no sean los gustos más elegantes del mundo, ni mucho menos son cosas por las que nos esforcemos más de la cuenta, sin embargo son pequeñas acciones que mientras duran, nos hacen tocar el cielo, abrir nuestros brazos y tomar todas las estrellas del firmamento que titilan felicidad a la galaxia. (Bueno, quizá no tanto)

Y usted estimado click lector ¿Tiene algún placer simple que compartir, ya sea éste limpiarse las orejas, los clásicos  “5 minutos más” o despertarse a mitad de la noche, cachar que son las 2 am y saber que queda toda la noche por delante? Aquí tiene espacio para explayarse.