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Hagamos el CV de nuestros fracasos

En éste blog no soy mucho de copiar y pegar desde otras entradas o de otros bloggers, pero éste post desde España en particular me llamó la atención. Léalo, no se va a arrepentir:

Deben premiarse los fracasos extraordinarios y castigarse los éxitos mediocres. #TomPeters

Comienzo mi post con esta cita, porque ya dice mucho de lo que yo trato de explicar en él.

Trabajando en RRHH te das cuenta de que lo único que se valora en las personas que concurren a un proceso de selección es la cantidad de éxitos que han tenido en su vida profesional. De hecho, elaboramos nuestros Curriculums con todos aquellos cursos y trabajos que hemos acabado de forma exitosa, e incluso los adornamos para que parezcan aún más bonitos.

Por el contrario, todo aquello en lo que hemos fracasado, todo lo que hemos dejado a medias, lo ocultamos como si fuera una mancha enorme en nuestra vida profesional y personal.

Si analizamos este comportamiento nos daremos cuenta de que la valía profesional en España la centramos única y exclusivamente en los éxitos o supuestos éxitos del candidato.

Cómo profesional de los RRHH creo que hacer los procesos de selección de esta forma choca contra la idea de basar la selección de personas no sólo en sus competencias técnicas sino también, en sus competencias personales.Si hiciéramos nuestro CV con nuestros éxitos y nuestros fracasos, no sólo conseguiríamos hacer procesos de selección más justos; conseguiríamos algo mucho más importante que es enseñar a las generaciones futuras que al éxito sólo se llega mediante el fracaso, que no hay que tener miedo a fracasar, a intentar, a inventar y a crear.

El caso del corredor Derek Redmond es la imagen de una persona que en la carrera más importante de su vida, la final de los 400 mts en las Olimpiadas de Barcelona, y siendo el máximo favorito, sufrió una lesión que le impedía seguir; podía haberse quedado tumbado y esperar a que se lo llevaran en camilla, podía haber ocultado el fracaso de no ganar esa carrera, pero decidió llegar a la meta cojeando, sufriendo y llorando de rabia y de dolor.

Según el modelo de perfil por competencias, si hoy en día valoramos en los candidatos su  RESILIENCIA o  capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas y de sobreponerse a contratiempos o incluso resultar fortalecido por los mismos; ¿cómo podemos encontrar esto en un CV dónde sólo nos ha puesto sus éxitos profesionales?

¿Y sí queremos saber su capacidad de Liderazgo? ¿Dónde buscamos en su CV cualidades como el conocimiento de sus debilidades y la forma de subsanarlas o  su carácter Innovador para buscar nuevas y mejores maneras de hacer las cosas? Va a ser difícil encontrar estas cualidades en un CV basado solamente en los éxitos.

Y así podría seguir intentando buscar toda una serie de competencias personales de un candidato, y jamás las encontraría en su CV, porque no me dice nada de todo aquello que ha intentado en su vida profesional y no le ha salido bien, no me dice nada de su capacidad para levantarse ante situaciones difíciles, no me dice nada en definitiva de su capacidad para asimilar los fracasos, y para saber que un éxito está compuesto de mil fracasos anteriores.

Es lo mismo que si para elegir a la persona con la que queremos compartir nuestra vida tuviéramos sólo en cuenta su parte buena, su capacidad para reir, para estar contento, para ayudarnos; pero despreciáramos la otra parte, los momentos en que llora, los momentos en los que necesita nuestra ayuda, los momentos en definitiva, de fracaso.

Lo que indica todo esto es que en España tenemos miedo al fracaso, y lo que es peor, los fracasos penalizan a la hora de optar a un puesto de trabajo. Los fracasos penalizan nuestro CV. 

Creo que ha llegado el momento de darle la vuelta a la forma de presentar los CV y a la hora de hacer los procesos de selección; creo que ha llegado el momento de que podamos estar orgullosos de nuestros fracasos, y orgullosos de nuestra capacidad para asimilarlos y para levantarnos.

Creo que ha llegado el momento por lo tanto de que en los CV pongamos nuestros fracasos, pongamos todo aquello que hemos intentado y no nos ha salido bien, todas las veces que hemos chocado contra la adversidad y la manera que hemos tenido para resolverlo y sobre todo, LA CAPACIDAD DE APRENDIZAJE que hemos tenido de esos fracasos.

No se trata por lo tanto de poner nuestros fracasos porque sí, sino porque de esa forma estamos demostrando algo para mi fundamental en una persona y por lo tanto también en un trabajador, como es su capacidad para aprender de los errores, su valentía para arriesgarse y no tener éxito, su orgullo por aquello que intentó y perdió y su fuerza de voluntad para aprender, intentar y volver a intentar hasta conseguirlo.

Prefiero a una persona que se haya curtido en el fracaso y que sepa que el éxito no es más que un premio a muchos fracasos, antes que a una persona que crea que sólo valen los éxitos.

  • El fracaso puede significar una oportunidad de aprender y despegar 
  • Los fracasos nos deben dar  impulso y ganas de salir adelante y progresar.
  • Somos seres humanos y tenemos derecho a equivocarnos, y no debemos tener miedo a equivocarnos.

Fuente:  Redes Humanas 2.0: Hagamos el CV de nuestros fracasos. – Juan Carlos Barceló

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